“Soy Emilio, tengo 40 años, 4 hijos y hago triatlón de larga distancia”

Aquí, cada jueves (Revista Triatlón), os voy a contar mi camino a mi quinto Ironman. Entrenamientos, alimentación, competiciones (Covid mediante), mi conciliación familiar con la larga distancia y por supuesto todo lo que rodea al apasionante mundo del #swimbikerun.

Aficionado al deporte desde niño, el amor de mi vida es el fútbol pero con la edad y este carácter peleón, el triatlón me sedujo al llegar a los 35.

Mi primera toma de contacto con este deporte llegó en agosto de 2014 cuando corrí un triatlón sprint en Palencia. Seguramente porque nunca me gustó sufrir fui encaminándome hacia la media y larga distancia. Debuté en el Ironman 70.3 de Barcelona en 2015. Me enamoré y pensé: cuanto más largo, mejor.

Después de algún que otro Half, (llevo 9) me enfrenté al desafió de mi vida: el Ironman de Lanzarote 2016. Decidí debutar a lo grande. En una isla cuya mística e historia me emocionaba. Fui, competí, sufrí y lo terminé en 13h30´. Aquellos 42 kilómetros no los olvidaré jamás. Lanzarote me recibía con su mejor bienvenida: un paraíso llamado INFIERNO.

Siempre digo que correr allí fue una experiencia de vida. Quería volver a sentir de nuevo aquellas emociones y volví en 2017. Con la misma ilusión, con mis hijos un poquito mayores ( ahora tienen 11, 9, 7 y 5) con menos miedo, más entrenado y con más experiencia. Tardé 70´ menos en terminarlo pero volví a sufrir en aquella maratón eterna por ese paseo marítimo infinito.

Había que probar otras carreras. En 2018 me apunté a Frankfurt pero un desgraciado accidente entrenando con la bici me mandó al quirófano con un hombro hecho añicos. Fue un año muy duro pero me sirvió para ser más fuerte y volver todavía con más ganas. Ese verano falleció una de las personas más importantes de mi vida, mi abuela. Sin duda 2018 fue un año para olvidar.

Después de una recuperación larga y dura, Vitoria se iba a convertir en la ciudad que me vería pelear por mi tercera medalla de finisher. Además, casualmente aquel 14 de julio de 2019 hacía justo un año que fallecía mi abuela, por lo que aquella carrera iba a ser muy especial. Recuerdo los últimos kilómetros de la maratón, durísimos, corriendo con lágrimas en los ojos, recordando a mi abuela. Al entrar en meta mi dedo apuntó al cielo como un homenaje a ella. Fue muy emocionante. No fue la carrera que soñaba ( 11h08´),  creo que tenía piernas para más pero un error en la estrategia de alimentación me deshidrató en el kilómetro 140 de la bici y acabó con la posibilidad de hacer un mejor tiempo.

Lo volví a intentar ese mismo año, en octubre. Iba a ser mi cuarto Ironman (10h21´). El segundo en menos de tres meses. Con el fantasma de la maratón rondando mi cabeza. Hice una carrera inteligente, reservando en bici (05h08´) para llegar con fuerza y moral a los temidos 42km. Cuando trabajas y luchas por lo que quieres casi siempre hay recompensa. Y yo la tuve. Pude correr mi primera maratón sin pararme ni en los avituallamientos y terminarla como yo quería (03h56´). En fútbol diríamos que buscaba el 0-1 en una jugada a balón parado y traerme los tres puntos. Sin alardes, pero ganar. Seguramente tenía un poco más ese día pero no quise arriesgar. Había que salir de allí fuertes de coco.

En 2020 el Covid-19 nos cambió la vida. Apuntado a Niza, otra prueba mítica con la ilusión de seguir mejorando, pero no pudo ser. Aproveché esa temporada para mejorar como triatleta, entrenar todo lo que pude, no venirme abajo, crecer mentalmente y esperar una oportunidad donde poder competir. Y llegó en octubre en KOA DISTANCE. Un medio ultraman en Valencia espectacular. Larga distancia en estado puro acabando con una maratón preciosa por la albufera valenciana.  

Ya os he puesto en antecedentes. Ya sabéis quién soy. Todos estas aventuras no son fáciles siendo un padre de familia numerosa con un trabajo y una vida bastante ajetreada. Aquí cada jueves os voy a contar mi camino a mi quinto Ironman. Entrenamientos, alimentación, competiciones ( Covid mediante), mi conciliación familiar con la larga distancia y por supuesto todo lo que rodea al apasionante mundo del #swimbikerun.

Porque los sueños están para cumplirse. Incluso los imposibles.

Soy Emilio (@tri4dream), tengo 40 años, 4 hijos y hago triatlón de larga distancia…

3 Comments

  1. Bueno el detalle del 0-1 con jugada a balón parado. Cada competición en la que participas tienes rivales diferentes y corres con competidores de diferentes categorías. Cada recorrido es peculiar. Tú has repetido el Lanzarote, pero el recorrido de Niza no tenía que ver con el de Frankfurt (ya sé que no hiciste ninguno de los dos, pero los miraste). Por eso, se evalúa una carrera consigo mismo (si has tirado un bidón o no también). Y tal vez la postura de ganar (eres competitivo) y lograrlo controlando el partido y acabarlo con un toquecito de genialidad a balón parado es un éxito. Tal vez no sea apto para un Real Madrid (profesional), pero sí para un Calasanz Pozuelo (aficionado).

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s