IRONMAN 70.3 WORLD CHAMPIONSHIP LAHTI, FINLAND
Viernes 25 de agosto. Dos días para la carrera. Me desperté a las 4 de la mañana para comprobar que el cambio de la bici funcionaba. Así fue. Toqué los botones de las manetas, de los acoples y todo iba a la perfección. Me volví a dormir. Sobre las 08:00 sonó el despertador. Hice el mismo proceso y ya no iba. Tensión. Tocaba plan B: abortar la salida en bici y llevar la Cervelo al taller de la feria de Ironman. Así no podía salir a competir. ¿Os imagináis que me quedo sin cambio en mitad de la carrera o cuando salgo del agua y al coger la bici no funciona? Había que buscar una solución.
Estaba tranquilo, pero con un pequeño nudo en el estómago. Allí estaba el Shimano Bike Center. El cambio estaba supuestamente en el mejor lugar posible. Allí la dejé y me dijeron que hasta el sábado por la mañana no la tendrían lista. Poco más podía hacer, así que decidí irme a nadar al lago de la carrera, situado a 1km aproximadamente de la zona de meta. La temperatura era muy buena. Sobre los 20 grados. Me cambié en el coche. Me puse un mono de competición para nadar con el Sailfish G-Range. Es un neopreno con una elasticidad tremenda, súper fino y no voy cómodo. A primera vista me queda perfecto, muy bien asustado, pero en cuanto nado me entra agua. La talla S es pequeña y la SM ( la siguiente) me hincho como una foca.
El lago estaba muy bien organizado para poder nadar. Habían montando una especie de transición para poder dejar las mochilas. Te ponían una pulsera y bajadas a nadar como si fuera el día de la carrera. El ambiente era espectacular. Lleno de triatletas, familiares, fotógrafos… Se respiraba aroma a Mundial. Habían preparado un circuito de 600 metros para entrenar. Podías dar las vueltas que quisieras. Di una y me entró agua en el neopreno. Salí en busca de mi padre para que me lo ajustara más de atrás, a ver si era por eso. Salí a dar otra. Agua fresquita pero soportable. Se nadaba muy cómodo. El paisaje era idílico. Un lago precioso con unas vistas espectaculares.
Hice los segundos 600 metros con las mismas sensaciones que en la primera vuelta. El neopreno no va. El error fue mío. Tuve tiempo durante todo el año para tener uno que me quedara como un guante, pero fui dejándolo… Quizá por la pereza de gastarme pasta. Me confié, me guié por las buenas críticas que tiene Sailfish, pero a mí no me va. Estoy entre dos tallas. Una pena. Tenía que salir con el neopreno de mi entrenador Víctor Arroyo. El pequeño. La talla S. La decisión estaba tomada. Mejor embutido que inflado.




Así que vendo el G-Range con dos entrenamientos. Uno en el mar de Chiclana y los 1200 metros en Lahti. Interesados, escribidme. Haré buen precio. 🙂
Una vez hecha la activación de nadar nos fuimos con el coche a reconocer el circuito de bici. Hicimos los 90 kilómetros. Era recorrido ideal para mí. Rápido pero con toboganes. Perfecto para mover los vatios que tenía en mete y volar raso con la Cervelo. Esta vez decidimos olvidarnos de comer en restaurantes. Paramos en un SALE, compramos un poquito de todo y fue sin duda el mejor día que comimos.
Después al hotel a descansar. Ya era lo más importante. Acumular buenos momentos de relax. Al no poder hacer bici, Víctor me dijo que por la tarde saliera a correr. Me apetecía. Estaba en una zona preciosa. Rodeada de bosques, una lago maravilloso y una paz difícilmente superable.
30 minutos con unas sensaciones en las piernas maravillosas. Sabía que el domingo era mi día y me di cuenta en esta pequeña activación. Al igual que en otras carrera me he notado más pesado, lentorro, cansado… Aquí no. Piernas ligeras con ganas de abrir gas.


Al acabar, duchita y a cenar. Para mí esto ha sido lo peor de Finlandia. El tema de la comida. El Bufé del hotel muy pobre. Los restaurantes cocinando con muchas salsas. Lo único salvable eran los desayunos. Este día lo salvé con un plato de patatas asadas y atún. Poco más había para elegir 😦
Después de la cena tocó preparar todas las bolsas de las transiciones. El sábado había que dejar todo metido dentro. Para mí es el día más coñazo de todo el Ironman. El dejar organizado todo, no olvidarte nada. Y más teniendo en cuenta que el domingo ya no te dejaban pasar a dejar cosas en las bolsas de la T1 y T2, solo podías ir a la bici a llevar bidones y comprobar que todo estuviera bien.
Me fui a la cama pronto con un único pensamiento: que mañana mi bici estuviera lista, pudiera probarla y dejarla sin problemas en el T1. Pobre de mí…