IRONMAN 70.3 WORLDCHAMPIONSHIP LAHTI, FINLAND
Jueves 24 de agosto. Llegó la hora de partir hacia Lahti, el centro neurálgico del Campeonato del Mundo. Era el día para recoger la bici y el dorsal. Ironman puso un servicio de recogida de bicis en el aeropuerto para su posterior traslado a Lahti. No era barato, pero sí muy cómodo, sobre todo para la gente que no tenía coche.
Llegamos al Lahti Sport Center a las 11:00am. Conseguimos aparcar sin muchos apuros y nos dirigimos a la zona interior de la pista de atletismo donde TriTransport tenía todas las bicis. Solicité la mía y ¡bingo! Allí estaba. Un problema menos. Llegaba la hora de montarla. Otro escollo importante. Había que revistar que todo estuviera bien, que no se hubiese roto nada y que todo funcionara a la perfección.
Mi padre y yo nos pusimos manos a la obra en los vomitorios del estadio. Aparentemente todo estaba perfecto. La montamos sin muchos problemas y todo funcionaba bien. De ahí nos fuimos a la feria a recoger el dorsal. Otro momento importante que conviene quitarse cuanto antes. Nunca sabes si puedes tener algún problema con el checkin. Una vez que te dan la mochila con todo lo necesario para competir y te ponen la pulsera de corredor te conviertes en el tío más feliz del mundo.
Después de haber hecho los trámites de la bici y el dorsal tocaba el desfile de las naciones en el Estadio. Más de 40 países representados en este Mundial. Un momento divertido, emotivo, diferente. Nunca olvidaremos aquellos algo menos de 400 metros saludando a la grada con la bandera de España en nuestras manos. Mola representar en algo a tu país.


Logísticamente no fue un viaje fácil. En Lahti no fue fácil encontrar un alojamiento. Bien es cierto que tuve uno reservado durante más de 6 meses, pero las críticas tan lamentables en cuanto a limpieza que tenía hizo que a unas semanas de la prueba me replantease el cambio. Acerté. A mi amigo Ale le cancelaron la habitación sin darse cuenta y cuando llegó allí no tenía. El cambio al Holiday Club de Vierumaki fue más que acertado. Estábamos a 30´en coche de la zona ironman pero daba igual. La cuestión era no convivir con los chinches en la habitación del hotel de Lahti.
Allí nos alojamos en un centro deportivo. Una especie de CAR para los deportistas que necesitan entrenar en Indoor, ya que en el invierno de Finlandia es imposible poder entrenar al aire libre. Pabellón de hielo cubierto para Ice Hockey, pista de atletismo, gimnasio, piscina… El Vierumaki Olimpic Center era una pasada. Se respiraba deporte por todos los lados. Muchos triatletas, pero también deportistas de otras disciplinas que hacía que te sintieras un tío importante. 🙂
Por la noche llegó el primer gran contratiempo. Cuando fui a prepararme la bici para salir a rodar al día siguiente, el electrónico no funcionaba. Pensé que sería la batería o el cargador de mi amigo Agus Toribio, pero no. Algo estaba fallando. Pregunté en el chat de españoles buscando la opinión de alguien experto y me dijeron que seguramente por el transporte se hubiera quedado algún cable pillado en el manillar y estaba haciendo que no conectara con el cambio. Desmonté todo, toqué los cables y efectivamente era eso. Pude dejar la bici cargando para salir al día siguiente.
Día largo y a dormir. Menos mal que me traje mi almohada, por cierto. Indispensable. Puedes tener una cama mala, pero salvas la noche con la almohada buena. Pero como las dos cosas sean malas, date por muerto.
Dulces sueños y a pensar en que el cambio no dejara de cargar…