Challenge Madrid 2017 Relevos

Lo primero de todo, quería pedir perdón a todos los puristas del triatlón que se han quejado por la existencia de relevos en esta prueba. Debe de ser que ellos tienen la patente de este deporte y cualquier tipo de novedad que se introduzca tiene que ser consultado con el Consejo Superior de Triatletas para ver si es legítima o no la modalidad. Pero afortunadamente ni mi equipo ni los 11 restantes hemos cometido ningún delito. Hemos participado porque la organización del Challenge Madrid lo ha permitido, así que no hay más que hablar. Pero de ahí a decirnos que los que hemos hecho relevos no somos triatletas… En fin. Había visto repartir carnets de muchos tipos, pero no sabía que también había gente que repartía carnets de triatletas.

Vamos a lo importante y dejemos el fango. Después de hacer este año mi segundo Ironman de Lanzarote, me apetecía afrontar el verano de una forma distinta. Surgió la posibilidad de correr esta prueba con dos padres del colegio de mis hijos y nos lanzamos a por ella. Jose Mazariegos, experto nadador, Tony Rivera, con dos maratones de Madrid a sus espaldas y servidor. Me encanta el ciclismo, amo este deporte, y la posibilidad de poder competir por las carreteras donde entreno, pasando por la casa de mis padres, mi casa… me hacía muchísima ilusión. Así que cuando me lo plantearon, no lo dudé. Haría con ellos representando a este grupo de padres intrépidos del Colegio llamados “The Highlands Runners”.

Pre Carrera

El viernes fuimos a recoger los dorsales al Ayuntamiento de Madrid. Edificio de Correos, enfrente de la mítica Plaza de Cibeles. Marco incomparable. Nos empapamos bien de todo el tema logístico, porque al ser la primera vez que participábamos en una prueba así, queríamos tener claro y bien atado para el sábado y sobre todo el día de carrera. Allí había quedado con los compañeros del DavidToro Team. Cuando Toro me planteó correr con ellos, ya me había apuntado, así que por deferencia hacia él, corrí con su mono de competición. Hizo 3 equipos de mucho nivel, tanto deportivo, como humano. Desde aquí le doy las gracias por su entusiasmo y por su amor a este deporte.

El sábado, después de hacer una hora suave de bici por el Oso Verde, quedé con Mazariegos para ir a recoger el dorsal. Quería acompañarme para ver la zona donde iba a nadar. La decisión de acudir a Buitrago tan pronto fue horrible. Un atasco espectacular en la A1 hizo que tuviéramos que ir por una ruta alternativa, conociendo la preciosa Sierra de Madrid. Al final llegamos a la 13:30 y el ambiente era desolador. No había nadie, todo prácticamente sin montar, silencio absoluto en el embalse  y la sensación de que no parecía que aquí se fuera a correr una carrera de este nivel. El check in lo abrían a las 14:00. Pues bien, debido al atasco, los jueces llegaron a las 14:45, para desesperación de los allí presentes. Pero con su amabilidad aplacaron los nervios.

La carrera 

A las 05:45 había quedado con Mazariegos en la puerta de mi casa. Buen madrugón. Quise apurar al máximo el desayuno porque hasta que cogiera la bici sobre las 09:00 horas iban a pasar más de 4 horas desde la última ingesta. Demasiado tiempo. Papilla habitual de copos de arroz de bebé, bebida de arroz, plátano, miel y mucha canela. Unas lonchas de jamón ibérico y un bocadillito de membrillo. Después me llevaría una barrita y un gel de cafeína para tomármelo una hora antes la barrita y 30´el gel. Quise probar el Maurten que me regalaron el TriatlonWorld. Pero iba a ir muy justo de Hidratos, así que decidí hacer lo mismo que en el Ironman: 15 geles de 226ers diluidos en un bidón de agua y dos barritas cortadas en 3 trozos. Cada 20´un trago de gel + agua, cada 30´un trocito de barrita, a los 50´un gel de cafeína y a las 2 y 4 horas un Totum, aunque se me cayó uno en la bici y al final de la carrera tuve que tirar de isotónico porque tuve problemas en los cuadriceps después del palizón de puertos.

Llegamos bien de hora. Jose estaba nervioso. Estaba preocupado por nadar lo más rápido posible para salir pronto del agua y darme el relevo. Ya le dije que estuviera tranquilo y disfrutara. Y vaya si lo hizo. Entró al agua en la 6ª y última salida. Ya le dije que viendo sus ritmos de entrenamientos, debería de rondar la 1h05´. Y lo clavó. Gran natación. Tiene una fuerza bestial y lo demostró. Vino sofocado a darme el relevo, no por los 3800m, sino por la cuesta de arena que había camino de la T1. Tuve que quitarle el chip porque se me caía al suelo. Lo había dado todo.

Subida a Canencia 

Salí con la bici confiado pero helado de frío. Había estado dos horas de pie en la calle y las piernas no me iban. Los primeros kilómetros eran muy rompepiernas y los cuadriceps me arden cada vez que hay una subida. Me empiezo a preocupar y pienso que no es el día. La estrategia con Mario, mi entrenador, era clara: no te dejes las fuerzas en el primer puerto aunque las tengas intactas, guarda en Morcuera y aprieta si puedes en Cotos, eso sí, sabiendo que hay otros 90 donde será complicado mover vatios. Tengo grabado a fuego el mensaje y así llegamos a Canencia con mejores sensaciones. Justo antes de empezar a subir, paso a Almudena, de uno de los equipos de David Toro. Menudo carrerón hizo. Y en la primera rampa de Canencia me cruzo con Alex Kiuxus, mi compañero de Triatlon Clavería, con el que también he coincidido este año en el Campeonato de España de Duatlón LD de Orihuela y Lanzarote. Le saludo y me dice que tire. Lógico, el tenía que correr después. Yo no. Subo Canencia bastante cómodo. Intentando no pasar en ningún momento de mi FTP, aunque llego justito a la cima en cuanto a vatios: 264NP, casi al límite. Pero no tengo la sensación de ir pasado. Las piernas ya habían calentado. Almudena me sigue muy de cerca. ¡Gran subida!

El plato fuerte de la jornada: Morcuera (Primera Categoría)

Coronado Canencia, tocaba afrontar el gran puerto de la jornada. Morcuera me gusta. Son 8 kilómetros a 7-8% constante, con un tramo muy duro casi a la mitad. A ver, no soy escalador, mido 1.82 y peso 75 kilos, pero me defiendo. Aquí si que no quiero pasarme pensando luego en Cotos. Aun así adelanto a bastantes subiendo, a mi solo me adelanta uno que va a un ritmo inalcanzable. 90-95% de mi FTP. Cuando me pongo se pie se me van un poco los vatios, pero necesito levantarme para oxigenar un poco las piernas. Al final hago la subida en 35´( hago lap en inicio de puerto y a final de puerto) a 253NP y 155ppm. Ya solamente quedaba bajar y a por Cotos. El último gran escollo de la jornada. Hago caso a Mario (consejos de ex ciclista profesional)  recupera piernas un par de kilómetros y después aprieta bajando. Entro en alguna curva colado, incluso paso miedo en una de ellas. Tuve que tirar de freno delantero porque no me daba con el trasero para meter la bici en la trazada. Decido aflojar un poco porque tengo 4 hijos. En una de las curvas me da la sensación de ver pinchado a Pelayo, de mi equipo Clavería. Pero al no llevar la ropa roja característica, no sé si era él o no.

Cotos y a volar 

El día era perfecto. Nada de frío y un sol primaveral. Llegamos a Rascafría. Mucho ambiente en el pueblo. De ahí camino a Cotos. Era el momento de la verdad. Rápido me iba a dar cuenta de cómo tenía las piernas. Entrenando, este puerto se me hace muy largo y pestoso. Kilómetros oficiales de puerto son 8, pero hay otros 8 previos picando hacia arriba al 2-3% que hacen pupa. Por la mañana había quedado con mi padre en que en la cima, sería un buen lugar para ir a verme. Esto me hace afrontar la subida con mucha motivación. Voy muy fino en las primeras rampas. Me acuerdo de mi amigo Diego Sarasketa y me voy poniendo pequeñas etapas para que no se me haga muy largo el puerto. Mi primer objetivo era la pancarta del 5km a la cima. Ahí llego perfecto, al 90-95% de mi FTP, con tramos a umbral. Pero nunca pasándome. Pienso en ver a mi padre y todo se hace más fácil. Y además, puede Lucas estuviera con él, así que voy on fire. Y cómo no, vuelve a sorprenderme. Salgo de una curva y al final de una recta ahí está. A 4 kilómetros de coronar. Su arenga habitual me hace venirme arriba. Después de verme sufrir tanto en Lanzarote, se merecía verme disfrutar. Y lo estaba haciendo. Le choco la mano y para arriba.

Al verle me viene un pequeño momento de relax. Aflojo un poco la marcha. No pensaba en más sorpresas. Pero hubo otra que me hizo muchísima ilusión. Justo antes de coronar Cotos, a la derecha, echo la mirada a la gente que estaba animándome y de repente veo a ¡Roberto y Gema! Qué subidón. Una vez más, gracias por el detalle. ¡Sois muy grandes!  Ya estaba hecho lo peor. 90 kilómetros con casi todo el desnivel acumulado (+2500). Falso llano hasta la cima del Puerto de Navacerrada. Por donde tantas y tantas veces he pasado. Me da caza Pelayo. Efectivamente, el del pinchazo era él. Me alegra verle. Es un crack. Coronamos y empezamos a bajar. Un carril cortado para nosotros y carretera recién asfaltada. Suelto un poco piernas y a volar. Pelayo por delante y yo por detrás guardando las distancias. Le veo que duda en las curvas, luego me enteré que tenía problemas con la rueda. Decido pasarle y lanzarme para abajo. Muchos kilómetros en verano por este mismo descenso. Voy volando. El Ventorrillo, Cercedilla, Los Molinos y así hasta Guadarrama, donde soy capaz de reconocer a mi amigo Jose. ¡Grande! Antes de llegar al Valle de los Caídos enlaza conmigo Pelayo. Empieza un terreno rompepiernas y ahí se va. Está fuerte, es muy ligero y no puedo seguir su estela.

Jugando en casa 

Una vez dejado atrás El Escorial, empieza un terreno muy rápido. De camino a Valdemorillo no me obsesiono ya con los vatios por que voy entre 40 y 50 por hora, tampoco quiero exprimirme mucho más porque queda la subida a Satélites de Majadahonda y la rampa dejando Boadilla de camino a Pozuelo.  Dejamos el cruce de Peralejo, Valdemorillo, la bajada del puerto y enfilamos lo que todos los domingos hago: la subida a Majadahonda. Es un tramo duro. Y más con 145 kilómetros en las piernas. Son las 14:00 y hace calor. Es una subida constante al 3-4% que hace pupa. Ya venía muy tocado con el cuadriceps izquierdo. No podía apretar sentado. Quizá el perder el Totum que tenía previsto tomarme a las 4 horas me está pasando factura. Corono la subida de Villanueva del Pardillo y cojo un isotónico, a ver si así desaparecen las molestias. Aprieto en la recta que hay antes de la subida larga donde definitivamente la hago entera de pie y a plato. Había que morir matando. Me quedaba poco para llegar a mi casa donde se iban a poner Rocío, los niños, Jose Mazariegos y quizá mi padre. Enfilo la recta de Pinea y voy nervioso camino del Oso Verde. Tengo ganas de verlos. Y así fue. Justo acababan de entrar en la glorieta cuando pasé. Escucho los ánimos del Teniente Coronel Bonelli, Jose Mazariegos y veo a los niños, Rocío y mi padre. Subidón. Lucas con la bandera que nos dieron en el Check in de Lanzarote y Jacobo con la mítica “Emi te queremos, Ironman”. Me emociono. De hecho camino de la bandera de España de Boadilla se me caen las lágrimas. Es un orgullo tener tanto apoyo. Ver ahí a mis hijos (Bosco de 2 años, Pablo de casi 4, Jacobo de 6 y Lucas de 8) a mi mujer y mi padre ( faltaba mi madre) ahí en una glorieta a 30º esperando a su padre, os aseguro que es muy gratificante.

Con el cuchillo entre los dientes camino de Madrid 

Después de las lágrimas, toca apretar a muerte hasta la casa de campo. Veía que iba a hacer un tiempazo. Tocaba la última subida camino de Pozuelo. 500m duros que también los tuve que hacer de pie porque los cuadriceps ya no daban más de sí. De ahí a cruzar la M40, camino de La Finca, para entrar a la Casa de Campo por la entrada de Prado de Somosaguas. Justo en la bajada del Zarzón hago 30 de media. Coroné Navacerrada en el kilómetro 87 a las 3h30´de carrera y me había plantado en Madrid con 5h36´. Haciendo los últimos 90km a una media de 37,8 y 202NP. Así llegaba a la Casa de Campo donde le di el relevo a Tony Rivera para cumpliera con su trabajo. Por delante tenía 42 duros kilómetros para completar este Challenge Madrid por relevos. En la T2 me encontré con David Toro, que había llegado apenas 5´antes y con Alex Castañeyra, recién llegado del Mundial 70.3 de Chatanooga y que mirando ahora mismo la clasificación oficial, a él le marca 05:37:50 y a mí 05:37:51. Hace dos años ni me imaginaba por pelear con estas dos bestias de la bici.  Pero con trabajo y dedicación, una vez más queda demostrado que todo es posible. Ha sido un verano muy duro, de muchos kilómetros y aquí está la recompensa. Feliz y orgulloso.

Entrada triunfal en la Puerta del Sol 

Ahora tocaba esperar a Tony en la Puerta el Sol para entrar juntos en esta mítica meta. Allí estaban David Toro, Jose Pastor, Alex, Almudena, Diana… Cada uno esperando a su relevo. Primero llegó Óscar, que hizo un carrerón a pesar de todos los problemas físicos que tuvo, luego entró Claudia, Héctor y sólo faltaba Tony. Jose y yo estábamos impacientes. No paraban de llegar corredores pero él no llegaba. Y por fin apareció. ¡Vamos Tony! Momento bonito, empezamos a enfilar la Calle Mayor abarrotada y los 3 juntos, como planeamos aquella tarde de junio en el irlandés de Boadilla, cruzábamos la meta en el mítico Km0 de la capital de España. ¡Bravo equipo!


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